Argentina: Festival del 29 de abril en Plaza de Mayo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Madres Plaza de Mayo   
Lunes, 07 de Mayo de 2007 02:00

A 30 Años

Foto: Rosalía Rusconi



 Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora conmemoraron el inicio del largo camino que siguen recorriendo, junto a los organismos, gran cantidad de familias y jóvenes. Con ausencia de banderas partidarias y en un clima de encuentro cordial, compartieron sus logros y reafirmaron su lucha inclaudicable por la memoria, la verdad y la justicia, por los 30.000 detenidos desaparecidos, contra la impunidad, el olvido y el perdón.
¡Madres de la Plaza, el pueblo las abraza!, era el agradecimiento que unía a todos los presentes, el reconocimiento a las mujeres que aturdieron al silencio, que opusieron resistencia a la más densa de las sombras, que tomaron como propia la lucha que habían comenzado sus hijos, que tuvieron voz para denunciar cuando a todos se callaba, que abrieron la luz intensa de un faro, jamás abatidas, señalando un porvenir.

 “Opus 4” abrió el programa de presentaciones del que participaron, entre otros, el Duo Los Trovas, Teresa Parodi, Ignacio Copani, Horacio Fontova, Adrián Goizueta y Esteban Morgado. Arlett Fernández, con una intensa y avasallante presencia, fue protagonista de un momento único. Los aplausos se precipitaban estruendosos entre cada estrofa a que daba vida y las madres se ponían de pie para vitorearla.
Taty Almeida tomó el micrófono y recordó el veinticinco aniversario de las Madres, cuando en un día lluvioso, participó del Recital en Ferro, acompañándolas, Pablo Milanes. Un aplauso cerrado siguió a su ingreso al escenario. Su presentación estaba fuera de programa y Taty agradeció su presencia en un día tan especial. En el silencio que se produjo cuando concluyó su primera interpretación, alguien del público preguntó por la salud de Fidel, a lo que Pablo respondió con un gesto positivo. Cerró con “Yo pisaré las Calles Nuevamente”, lo que dio pié a la reflexión de los oradores, que recordaron el tesoro que significaba conseguir cintas que circulaban clandestinamente con grabaciones del cantautor en tiempos de la dictadura.

Un pañuelo, un afiche y un volante, donde están las tres fotos de las madres secuestradas en la iglesia Santa Cruz, fue el regalo para los artistas invitados.

Nora Cortiñas hizo un sentido homenaje al Negro Ríos: “Después de treinta años podemos seguir estando tan orgullosas de nuestros hijos e hijas, tan orgullosas de este pueblo que sigue recogiendo las banderas de lucha, que sigue poniendo el cuerpo todos los días. Lo llevamos en el corazón todas las madres, toda la gente de la CTA, de ATE, de Suteba, de Ctera, al negrito Osvaldo Ríos”. Como reconocimiento al compañero Ríos, Nora le entregó un pañuelo a su hija y aseguró, “vamos a seguir recordándolo siempre”. Compañero Ríos Presente, Ahora y Siempre, respondieron los presentes.

Las consignas de esta conmemoración fueron, “Aparición con vida de Julio López, ¡ya!”, y “Juicio y Castigo, Carcel Común a todos los genocidas”.

Los Padres de Plaza de Mayo tuvieron su primer homenaje público, un merecido reconocimiento por su lucha perseverante junto a las Madres. Recibieron una placa con la leyenda “Padres de la Plaza, el pueblo los abraza”, y la gente acompañó la presencia de los Padres en el escenario con cantos y aplausos.
Una incipiente silbatina se hizo sentir cuando se leyó la adhesión del Presidente de la Nación, Néstor Kirchner, que hizo llegar Oscar Parrilli, el Secretario General de Presidencia.

Cristina Banegas y Raúl Rizzo leyeron un extenso poema de Rodolfo Braselli, “Supieron ellas convertir a la intemperie en abrigo y a la desgracia en linterna, fueron la única luz que atravesó aquella demasiada noche. Impuesta por los dueños de la vida y de la muerte(...) Van hacia adelante aunque giren son la memoria del circulo(...) Persiguen la verdad(...) conseguiran lo imposible.

Sin ellas de tanto tocar y tocar y tocar fondo, hubiéramos desfondado el abismo”. Dos producciones audiovisuales del Grupo Garra recordaron al maestro asesinado, Carlos Fuentealba, y al compañero Jorge Julio López. Una vez terminadas las proyecciones, las Madres ocuparon el escenario y la presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Marta Vásquez, tomó la palabra para reflexionar sobre los treinta años de Madres.

“Quiero decirles a todos ustedes, en nombre de Madres Línea Fundadora, gracias por estar aquí acompañándonos y conmemorar esta fecha de 30 años junto a todos ustedes. Es el mejor regalo que nos podían hacer, en ustedes vemos a nuestros hijos, en ustedes están todos ellos, porque ellos están presentes hoy aquí con nosotros. Al escuchar la música de todos los artistas, en sus distintas canciones han dicho la vida de las madres, en ellos estaba reflejada nuestra lucha, nuestro largo caminar. ¿Porque están todavía acá, que sienten después de 30 años?, me preguntan a veces. Creo que me tienen que pellizcar para darme cuenta de que han pasado 30 años, y nos debe pasar a todas las madres. Parece un suspiro. Desde que aquel 30 de abril, en que vinieron las primeras 14 madres a la plaza, hemos recorrido un largo camino. Gracias a Azucena Villaflor de De Vincenti, que fue quien dijo, “No sigamos luchando o buscando separados, unámonos”. La respuesta fueron 14 madres acá en la Plaza. El jueves es nuestro día. ¿Porque después de 30 años todavía estamos acá? Porque seguimos pidiendo lo mismo que pedíamos cuando salimos a buscar a nuestros hijos. Con vida los llevaron, con vida los queremos. ¿Dónde están nuestros hijos? Y hoy seguimos diciendo, ¿dónde están nuestros hijos?, ¿qué paso con ellos?, ¿quién dio la orden?, ¿quién la ejecuto?, ¿cuál fue el destino final de nuestros hijos? Ese silencio, ese pacto de silencio que nos abruma día a día, continua. Han pasado 30 años y no han sido capaces de decir la verdad, y nosotras, mientras tengamos fuerzas, estaremos acá de pie para decir, ¡señores basta ya!, alguna vez van a tener que pagar todo lo que han hecho.

Los 30.000 detenidos desaparecidos, están siempre, pero en la memoria de ellos no los van a dejar descansar en paz, porque no pueden descansar en paz, si es que tienen conciencia, aunque dudo que la tengan. Nuestra lucha y nuestro caminar fue duro. Yo les voy a decir que, cuando empezamos éramos ingenuas, no sabíamos nada, no sabíamos qué hacer. Y fueron grandes amigos como Emilio Mignone, Augusto Comte, Mc Donald y Galletti, los que nos dieron la pauta de lo que debíamos hacer. Nos fueron marcando el camino, nos fueron dando las primeras indicaciones. No podemos olvidarlos, porque gracias a ellos, hoy estamos acá. Poco a poco, en nuestro caminar fuimos comprendiendo cuál era nuestra lucha, a dónde teníamos que acudir. Así fue como salimos al exterior a denunciar. A denunciar en Europa, en todos los países, en todas las congregaciones, en Amnesty, en distintos lugares, ONG´s, grupos de derechos humanos.

Fuimos muy acogidas por todos. Fuimos escuchadas y fuimos reconfortadas. Porque gracias a ellos, hemos podido seguir adelante, porque nos han dado fe, nos han dado medios económicos para poder funcionar, y hasta aquí hemos llegado. Después de haber salido a denunciar, nuestros gobernantes de la dictadura, no podían decir que aquí no pasaba nada. Sí, pasaba señores y pasaba mucho. Recuerdo el mundial 78, lo deben recordar muchos de ustedes. El mundial 78 fue un gran dolor para las Madres. Fue terrible. La cara de satisfacción de Videla y Massera en ese estadio cuando el triunfo de Argentina. Nuestros hijos, nuestras familias, todo el pueblo festejaba. Las madres llorábamos, en un rincón llorábamos para que ellos no se dieran cuenta, porque no era para festejar. Sin embargo, las madres tuvimos recompensa durante el mundial. El primer día que llegamos a la plaza, yo venía en un taxi y no había nadie en la calle. Era el primer partido. ¿Como no hay nadie, somos locas, estamos locas?, no va a haber nadie en la plaza.

Llegamos aquí y, oh nuestra sorpresa, estaba lleno de corresponsales, de movileros de todo el mundo, no lo podíamos creer. Esas fotos que se ven de las madres suplicando, llorando y reclamando que nos ayuden, son de esa época. Las madres, dábamos la vuelta a veces apenas cinco minutos, porque enseguida aparecía la policía y nos decía, “a circular”. Ellos nos dieron la idea de dar la vuelta. “Marchen, no pueden estar acá en la plaza, hay estado de sitio”. Estábamos cinco minutos, pero era suficiente. Habíamos logrado nuestro objetivo. Y algo que yo les voy a contar es que no teníamos miedo. Porque era poner un pie en la plaza y sentir una fuerza que nos daba alguien. Era algo que todas, inconscientes, arremetíamos. Y allí íbamos. Allá estábamos. Allá detectábamos la gente que se infiltraba y hablaba en contra nuestra. Siempre los detectábamos.

Yo no sé porqué teníamos un instinto especial para detectar a la policía, a las fuerzas armadas que se infiltraban y a los servidores de ellos. Ha pasado mucho tiempo, no usábamos el pañuelo. Fue en el año 78, que quisimos ir a Luján como iban nuestros hijos. En el año 78 pensamos ¿cómo nos encontramos?. No todas podían caminar, fueron cuatro caminando, el resto en distintos medios. Y alguien dijo, un pañal de nuestros hijos, un pañuelo blanco, y así fue que surgió este pañuelo, desde ese día está con nosotras. Ya es nuestra insignia, es parte de nosotras, pero también es parte de nuestros hijos. Yo no puedo estar sin el nombre de ellos en el pañuelo, me sentiría desnuda sin este pañuelo con el nombre de ellos.

Es lo que nos da fuerzas, nos ha dado fuerza siempre, porque nuestros hijos están con nosotros. Siguen a nuestro lado, y es por ello que tenemos la fuerza de estar aquí a los 30 años. Las madres pedimos porque hemos comprendido la lucha de nuestros hijos. Esa lucha, que a lo mejor alguna en aquel tiempo, no conocíamos, o no comprendíamos, hoy se ha hecho carne en nosotras. Hemos comprendido cuáles eran sus ideales, cuál era su militancia, cuál era su solidaridad, cuál era su humanismo, su amor por los demás, por el prójimo, por sus compañeros. Lo hemos vivido y lo recordamos a través del tiempo, siempre, y por eso hemos continuado. Hasta que no se nos diga qué paso con ellos, y no se nos diga la verdad, y no haya verdadera justicia, no vamos a dejar.

Las madres vamos siempre adelante por la memoria y en contra de la impunidad. Quiero agradecerle a este pueblo que hoy nos acompaña, porque nuestros hijos los amaban, nuestros hijos ofrendaron su vida por su pueblo. Querían un pueblo con dignidad, un pueblo donde no hubiera chicos con hambre, donde hubiera trabajo para todos, donde no faltara la salud, donde hubiera jubilados con buenas jubilaciones, donde no hubiera maestros sin poder trabajar, donde no hubiera más desaparecidos como Julio López, donde no hubiera maestros asesinados como Carlos Fuentealba. Este es el dolor que tenemos en este momento. En democracia se ha avanzado, pero en democracia no puede haber detenidos desaparecidos, ni puede haber asesinados. Creo que es obra de todos nosotros que esto no suceda. Tenemos que pensar, tenemos que unirnos para poder seguir adelante”.

na vez concluido el discurso, H.I.J.O.S. subió al escenario para agradecerles a las Madres por indicarles el camino de lucha, y desde donde estaba ubicado el público, subieron pancartas con letras que completaban la frase GRACIAS MADRES.

Los Pericos animaron el último número antes de concluir con las presentaciones, y las Madres bailaron junto con H.I.J.O.S. y Familiares, demostrando una vez más que la militancia también es alegría.
30 antorchas por treinta años giraron alrededor de la plaza, encabezadas por las Madres, que fueron acompañadas por todos los presentes, dando fin al acto.