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Enviado por movice el Mar, 2006-08-22 03:25
Informes y Análisis
Por Equitas
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Apreciaciones a las exhumaciones e investigaciones forenses realizadas
por la Unidad Nacional de Justicia y Paz de la Fiscalía General de la Nación
Agosto de 2006
I. Misión de EQUITAS
EQUITAS es una corporación científica sin
ánimo de lucro, dedicada a la búsqueda de personas desaparecidas por
todos los actores del conflicto interno armado en Colombia. Brindamos
servicios forenses y psicosociales gratuitos a los familiares de
personas desaparecidas desde el 2004, y trabajamos con los
representantes legales, asesores jurídicos, asistentes sociales y/o
diversas redes de apoyo de víctimas.
El marco de referencia para la
misión de EQUITAS son las recomendaciones brindadas por el Proyecto
“The Missing” del Comité Internacional de la Cruz Roja1. EQUITAS
trabaja con representantes de oficinas gubernamentales, instituciones
religiosas, y organizaciones no-gubernamentales nacionales e
internacionales, para contribuir creativamente con propuestas al manejo
del problema de los desaparecidos en Colombia.
II. Breve panorama actual de exhumaciones e investigaciones forenses por la Unidad Nacional de Justicia y Paz
La Ley 975 de 2005, conocida como la Ley de Justicia y Paz, obliga a
las autoridades de policía judicial a investigar el paradero de
personas desaparecidas para información de las familias afectadas . En
lo corrido del 2006, la Unidad Nacional de Justicia y Paz de la
Fiscalía General de la Nación ha realizado exhumaciones en varias zonas
del país, entre ellos los departamentos de Magdalena y Guajira , de las
cuales han sacado aproximadamente 95 cadáveres, y se han identificado
de forma indiciaria . Esto significa que ninguno de estos restos se han
identificado positivamente—es decir, donde se ha confirmado en un 100
por ciento la identidad de la persona recuperada. Los restos exhumados,
que originalmente se debían almacenar en la sede de Barranquilla de la
Fiscalía General de la Nación no se han podido trasladar por falta de
espacio para tan alto volumen de restos , lo cual ha obligado a la
Fiscalía General de la Nación, y en particular a la Unidad Nacional de
Justicia y Paz, a solicitar más recursos para desarrollar estas labores
. Dicha necesidad se incrementa cuando se tiene en cuenta que esta
Unidad tiene información de 1,880 cadáveres enterrados en diversas
zonas del país, obtenida por medio de informantes quienes quieren
obtener beneficios bajo la Ley de Justicia y Paz , y que grupos
paramilitares estan involucrados en el desentierro de restos .
III. Observaciones preventivas sobre exhumaciones masivas
EQUITAS reconoce el enorme esfuerzo que implica desarrollar las
exhumaciones masivas realizadas por la Unidad Nacional de Justicia y
Paz. Sin embargo, considera que el alto volumen de restos encontrados,
además de la celeridad con la que se están desarrollando estas
diligencias, son condiciones que pueden llevar a problemas en el actual
manejo de estos restos y en la posterior identificación de las
victimas.
Algunas de estas consideraciones son:
1. Respecto al actual desentierro masivo de fosas
a información de prensa permiten inferir que:
a. No se estan realizando identificaciones positivas. Solo se han
identificado indiciariamente 70 cadáveres de los 95 exhumados por la
Unidad Nacional de Justicia y Paz . Esto quiere decir que ninguno de
los restos exhumados por la Unidad Nacional de Justicia y Paz han sido
identificados positivamente. Como tal, no existe posibilidad de que
estos se entreguen a sus familiares. Esto se debe en gran parte a que
no existe un registro de personas desaparecidas funcional y completo,
del cual se pueden extraer posibles identidades para los cadáveres
exhumados.
b. El alto número de restos esta causando sobrecargas en las oficinas
de investigación judicial. No se cuenta con el espacio adecuado para
almacenar y analizar el alto número de restos exhumados por la Unidad
Nacional de Justicia y Paz . Esto ha llamado la atención de medios de
comunicación internacionales . Por otra parte, implica un problema
logistico serio que ninguna entidad estatal esta en condiciones de
atender, particularmente en lugares apartados de las grandes ciudades.
La información disponible en medios de comunicación no permite
establecer cual es la infraestructura disponible que respalde el manejo
de cadena de custodia de la Unidad Nacional de Justicia y Paz de los
restos exhumados, comenzando con la correcta individualización de los
restos para efectos de embalaje y rotulación adecuados, el transporte y
almacenamiento seguro de estos, y la rigurosa documentación que sucede
desde el desentierro de los restos hasta su depósito en bodegas
autorizadas por un experto forense . Por otra parte, ni existe personal
suficiente para atender estos casos, como antropologos forenses que
pueden ayudar en las labores de exhumación y trabajo de laboratorio.
c. No existe protección adecuada por parte de la fuerza pública de las
zonas donde se tiene información de la existencia de cementerios
clandestinos. El desentierro de fosas por parte de las miembros de las
Autodefensas Unidas de Colombia en las mismas zonas donde la Unidad
Nacional de Justicia y Paz esta realizando exhumaciones implica que no
existe una protección continua de los posibles lugares de desentierro.
Esta situación no se atiene a protocolos de las Naciones Unidas en
materia de investigación forense , ni a recomendaciones realizadas por
el Proyecto “The Missing” del Comité Internacional de la Cruz Roja.
2. Problemas potenciales en la situación actual
La información de prensa nos permite establecer que:
a. No es claro que exista un plan nacional de búsqueda que articule las
exhumaciones realizadas. La información obtenida por los medios de
comunicación no permite establecer que todas las exhumaciones
realizadas por la Unidad Nacional de Justicia y Paz se estén
desarrollando cumpliendo las fases de toda búsqueda: documentación,
búsqueda, recuperación, análisis e identificación. Esto esta claro en
la falta de planeación para el almacenamiento adecuado de los restos y
la falta de resultados en materia de identificación.
b. Existe el riesgo de que se estén generando NNs. Al no disponer de la
información necesaria para identificar los restos recuperados, estos se
vuelves cadáveres sin identificar, o NNs. Dicha situación es prevenible
en la medida que la Unidad Nacional de Justicia y Paz hubiera podido
identificar a las personas de forma inmediata por medio de un registro
único. La existencia de NNs en las condiciones actuales de busqueda
arriesgan a una doble desaparición, en la medida en que no existen
cruces efectivos por parte de las autoridades, no son clasificados
adecuadamente, y pasan en el mejor de los casos a ocupar un lugar en la
parte de atrás de cementerios municipales.
c. La celeridad en las exhumaciones realizadas no garantiza la rigurosa
excavación para garantizar la recolección de todos restos óseos y
evidencia asociada. Se argumenta por parte de las autoridades la
urgencia de exhumar restos aprovechando la información disponible y el
riesgo a que tumbas y cuerpos sean alterados o destruidos por los
actores armados. Sin embargo, la celeridad con la que se están
realizando las exhumaciones en situaciones complejas de cementerios
clandestinos supone el riesgo recuperaciones no exhaustivas de restos
óseos y evidencia asociadas. La rigurosidad en el abordaje en la
clasificación de fosas secundarias es señalado por el Protocolo de
Minnesota de 1991 . La intervención arqueológica en una zona es por
definición destructiva del terreno, y la información que se pierde en
este proceso no es recuperable. Por tanto, es indispensable que se
realice estas excavaciones de la forma más completa posible. De lo
contrario, aunque se tenga información suficiente para determinar
identidad y posibles condiciones relacionadas a la causa y manera de
muerte, no se tendrán elementos para determinar la formación del lugar
de entierro ni patrones de disposición de restos, (por ejemplo, si se
trata de entierros primarios o secundarios) que a su vez pueden revelar
información sobre los tiempos y número de entierros, actividades de los
perpetradores y las cadenas de comando involucradas en el crimen .
d. No es claro que se en cada cementerio clandestino se estén exhumando
todos los restos enterrados en este lugar. El modus operandi de los
actores armados es depositar los restos de personas desaparecidas en
sitios dentro de sus áreas de control que durante el transcurso de los
años se convierten en cementerios clandestinos. Como tal, en zonas
donde se encuentren fosas comunes, es posible que existan muchas más
concentradas en el mismo lugar. Aunque es evidente que la Unidad
Nacional de Justicia y Paz esta recuperando muchos restos en cada zona
de exhumación, no es claro si se estan retirando la totalidad de los
restos o si se consideran los patrones y el contexto especifico en las
practicas de los grupos armados al cometer este delito de manera
sistemática y generalizada. En esta situación pueden quedar algunos
restos vulnerables al desentierro por parte de terceros.
e. No es claro, si la celeridad en la actuación de las autoridades
responde a la creación de entierros secundarios por parte de grupos
paramilitares, o por un reciente interés por parte de desmovilizados
por dar información al respecto. La información presentada en medios de
comunicación no permite establecer si las fosas desenterradas por
grupos paramilitares estan siendo examinadas de forma rigurosa. En
otros escenarios de violencia política, aún cuando los perpetradores
han desenterrado fosas, como en la antigua Yugoslavia, se pueden
encontrar restos óseos o información útil en la determinación del
desentierro . Por ejemplo, en Bosnia-Herzegovina, el análisis de polen
contenido en restos óseos y muestras de suelo permitió identificar la
formación de entierros secundarios .
f. No es claro que se este sistematizando la información recogida de
informantes y testigos respecto a la ubicación de fosas comunes. La
información de medios no permite determinar como se esta conservando la
información obtenida por informantes y testigos. Es necesario guardar
digitalmente esta información para poder optimizarla con otras líneas
de evidencia (por ejemplo, utilizar imágenes satelitales y fotografías
aéreas para determinar otros posibles lugares de entierro en la zona),
además de cruzarla con registros de desaparición. Tampoco hay claridad
de cómo se centraliza la informacion para crear un registro unico de
entierros a nivel nacional, lo que supondría falta de control en la
coordinación de las exhumaciones a nivel nacional por parte de
diferentes autoridades.
g. Se tiende a considerar la exhumación como un fin y resultado en si
mismo. Los artículos de prensa enfatizan que la Fiscalía General de la
Nación tiene información sobre la ubicación de al menos 1,880 cuerpos.
Lo que no es claro es que ocurre con estos restos luego de exhumados,
que seguimiento tienen en materia de cadena de custodia, análisis y si
en realidad son devueltos a los familiares, o si se convierten en
material probatorio para procesos judiciales. El hallazgo de restos es
considerado como un “positivo,” independiente de los resultados que
tengan en materia de identificación e investigación judicial.
3. ¿Qué se requiere en el escenario actual en la Ley 975 del 2005?
a. Todas las exhumaciones deben estar articuladas a un plan nacional de
búsqueda de personas desaparecidas. Este plan debe constar de cuatro
fases específicas: documentación, búsqueda, recuperación, análisis e
identificación. Cada fase consta de actividades específicas realizadas
por responsables identificados (ver Documento EQUITAS sobre Estrategia
de Búsqueda). Actualmente en Colombia no existe una estrategia
coordinada por todas las entidades estatales dedicadas al tema de
desaparición, lo cual históricamente ha llevado que el Estado
colombiano no produzca resultados efectivos en materia de búsqueda y
hallazgo de personas desaparecidas debido a la falta de claridad en las
funciones, duplicación de actividades, falta de trabajo
interinstitucional, entre otros.
b. Se debe tener un registro funcional de personas desaparecidas. El no
tener un registro completo y operativo de personas desaparecidas
obstaculiza cualquier plan de búsqueda, ya que sin este muchas vences
es imposible identificar los cadáveres recuperados, creando la
situación alarmante de NNs en Colombia . Sólo con documentación y con
información del mayor número de personas que hacen parte del “universo
general” de las personas desaparecidas se puede garantizar el éxito de
la identificación posterior a la exhumación . Para las labores de
recuperación de restos, desconocer a quién se esta buscando implicará
la formación de NNs, lo cuál significa el fracaso investigativo de una
misión forense.
c. La identificación debe ser el objetivo fundamental de toda
exhumación. La identificación, junto al análisis físico de los restos,
es la esencia de la exhumación. La recuperación de un cuerpo no puede
considerarse como un “resultado positivo” por si solo; el estándar de
éxito es la identificación. Como tal, las bodegas de almacenamiento de
restos se deben considerar depósitos temporales con periodos de tiempo
definidos, y se deben abordar con todas las regulaciones de
conservación de restos óseos , además de los componentes éticos de
guardar restos en estas condiciones. Lo ideal no es invertir en las
fases iniciales de una investigación en infraestructura física como
bodegas, sino en labores de documentación de personas desaparecidas
para poder llegar a la identificación. También debe considerarse
prioritario un análisis de restos que aporte a la comprensión sobre
causa y manera de muerte, de manera que se contribuya con material
probatorio en posteriores procesos de verdad y justicia.
d. Ni la tecnología, ni los sistemas de información en si mismos son la
solución al problema. Es fundamental enfatizar un plan de investigación
o búsqueda para cada tipo de caso, según el contexto y los patrones
encontrados. Deben conformarse equipos expertos interdisciplinarios no
solo para realizar las exhumaciones, sino especialmente para diseñar
las investigaciones que conduzcan a aclarar a quien corresponden los
restos encontrados, que les ocurrió y quien lo hizo.
e. Deben priorizarse las zonas de exhumación que requieren de una
intervención urgente con la aplicación de metodología apropiadas. Los
casos a priorizar deben ser aquellos donde la evidencia corre el riesgo
de ser destruida o alterada por perpetradores, como se ha visto en
algunas zonas de la Costa Atlántica. Dicha priorización debe realizarse
no solo por la escasez de infraestructura, recursos económicos y
personal capacitado, sino también para minimizar los riesgos de errores
en la manipulación y el proceso de identificación. Incluso, mientras
mas urgente sea una intervención, mejor planeada debe estar. Debido a
esta situación y grados de prioridad, deben aplicarse metodologías
idoneas para estos casos, como aquellas para el manejo e investigación
forense en situaciones de desastre, que concentran todas las fases del
plan nacional de búsqued . La metodología para manejo e investigación
forense en situaciones de desastre concentran todas las fases del plan
nacional de búsqueda, adecuadas a una situación de emergencia . Los
estándares de acción coordinada, eficiencia de procedimientos, y
respuesta rápida en manejo de desastres masivos se deben replicar en
las exhumaciones realizadas en condiciones de urgencia. Estas
metodologías permiten además de una respuesta rápida y adecuada, la
optimización de tiempo y recursos, la recuperación rigurosa de restos y
evidencias y la minimización de riesgos.
f. Es necesario que en casos de emergencia se planee exhumar la mayor
cantidad de restos posible. Las posibilidades de que un grupo armado
desentierre o realice entierros secundarios se puede minimizar al
causar alarma sobre otras visitas al país por los medios masivos de
comunicación y si se hacen planes para desenterrar todas las personas
enterradas en una zona en vez de sacar restos a cuentagotas. Un trabajo
completo desde el comienzo, con comunicación estrictamente dirigida a
familiares y oficiales de investigación, minimizaría el riesgo de
perder la evidencia, o despertar el interés de terceros por destruirla
o trastearla.
g. Es necesario que exista una participación continua por parte de las
familias todas las exhumaciones e investigaciones forenses. Las
participación de las familias es un componente central para los
procesos de exhumación, y es crucial para el éxito de las
investigaciones forenses . Las familias deben ser una parte activa de
todos los procesos de búsqueda, exhumación e identificación , y deben
ser comunicadas de todos los adelantos en la investigación.
h. Es necesario que haya veeduría independiente en todas las
exhumaciones e investigaciones forenses. La observación científica e
independiente ha sido común en todos escenarios de investigación
forense masiva a nivel mundial. Esta veeduría es una garantía que los
procesos técnicos se realicen de forma adecuada.
i. Las autoridades deben proteger los sitios de desentierro de los
restos. No se explica porque no hay una mayor protección de fosas por
parte de la fuerza pública, particularmente cuando esta es reconocida
como una obligación por parte de entidades internacionales como el
Comité Internacional de la Cruz Roja .
IV. Conclusión
La Unidad Nacional de Justicia y Paz esta
enfrentada con la monumental tarea de recuperar los restos de miles de
víctimas de desaparición. Los errores en los que se incurran en las
exhumaciones realizadas por la Unidad Nacional de Justicia y Paz pueden
llevar a problemas más serios en las siguientes etapas de la
investigación, como en la etapa de identificación. El costo científico
de no realizar estas investigaciones de forma adecuada es muy alto,
debido a que algunos errores son irreversibles.
Todas las exhumaciones deben tener un mismo plan de búsqueda, que
consta de documentación, búsqueda, recuperación, análisis e
identificación. En los casos de intervención urgente, donde existe el
riesgo de perder evidencia, se deben desarrollar estas mismas fases
dentro de la metodología de desastres masivos. Para el éxito de ambos
escenarios, es indispensable tener una sólida base de documentación. El
conocimiento de un universo general servirá de “vara de medición”
necesaria para evaluar el éxito de las investigaciones sobre el
paradero de personas desaparecidas. En el concepto de EQUITAS, la
documentación de personas desaparecidas y la formación de un registro
único funcional y operativo debe ser la prioridad de la Unidad Nacional
de Justicia y Paz. La única excepción sería los escenarios de urgencia,
donde la fase de documentación sucedería en terreno. Si no se abordan
las exhumaciones actuales con un plan de búsqueda cimentado en la
documentación, en donde se cumplen de forma organizada cada una de las
fases anteriormente mencionadas, se comprometen los resultados de estas
diligencias, cuyo costo para los familiares de las víctimas es
insuperable.
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