| Bogotá Gritó ‘¡Libertad Libertad... Libertad...!’ |
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| Escrito por El Tiempo |
| Viernes, 06 de Julio de 2007 02:00 |
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Gloria Peña intentó hacer sonar su silbato cuando oyó el primer tañido en el campanario de la iglesia de La Veracruz, pero el llanto se lo impidió. Eran las 12:01 del mediodía de ayer. Un manto de papel picado caía desde las ventanas de la torre de Avianca sobre las cabezas de miles de personas que marchaban hacia la plaza de Bolívar. Entonces dejó caer el silbato de sus labios y agitó el cartel con la foto de su hermano Tomás, un abogado secuestrado por las Farc hace más de 8 años.
En la acera de enfrente, Gladys López también pedía justicia por su hermano, Faustino, un comunista desaparecido por paramilitares en Puerto Boyacá, en 1984. Miles de manifestantes seguían pasando con pancartas y banderas blancas, mientras el Himno Nacional sonaba por segunda vez y las campanas de San Francisco, La Veracruz y todas las iglesias del centro tañían sin cesar. En la séptima con 19, un estudiante de la Universidad Distrital se estacionó con un letrero pintado en su camiseta blanca: ‘En Colombia hay muertos que valen más que otros. Depende de quién los mate’. “Hace una semana masacraron a cinco personas en Viotá... había dos niños... y nadie ha protestado por esas muertes”, explicó. En la plaza de Bolívar, los tambores de César López y su grupo marcaban las consignas. El ‘tan, tan, tan’ iba perfectamente unido a los gritos de “¡libertad, libertad, libertad!”. Unas 100.000 personas llenaban el espacio. Lleno hasta las campanas Los obispos casi tuvieron que entrar a empujones a la Catedral Primada, donde se celebró una misa. Para que el presidente Uribe, su familia y su gabinete ingresaran se necesitó mucha fuerza pública. Todo el mundo buscó la manera de hacerse sentir. Doris Valencia, misionera de La Consolata, lo hizo con la bandera de Colombia pintada en su cara. Y los aspirantes a monjes franciscanos, con su hábito café, lo hicieron con paso firme, pues caminaron desde la calle 100 hasta la plaza, a donde llegaron corriendo 5 minutos antes de las 12. También se hicieron sentir Tatiana Fajardo y su equipo de la ONG Abrazos Gratis en Colombia. La joven contó que siempre están en grandes concentraciones, “pero en la de hoy (ayer) es donde más abrazos he dado”. Unas 80 cuadras al norte de la plaza de Bolívar, en el parque de la 93, miles colmaron el lugar con gritos, pancartas y banderas. “¡Colombia unida jamás será vencida!” y “¡No al secuestro!” cantaban los manifestantes, una mezcla de residentes y clientes de los restaurantes y otros negocios de este elegante sector. Otros llenaban el aire con pitos y cornetas. Los conductores que pasaban dejaban oír sus bocinas. Alguien empezó a entonar el Himno Nacional y la mayoría lo siguió. Con el paso de los minutos llegaron algunos con banderas, el marco de personas se amplió y cada uno con su motivo fue llenando el parque. Muchos traían pañuelos. Otros, hojas blancas. Fernando Maldonado, de camiseta blanca, dijo: “Estoy aquí para unir fuerzas, rechazar la violencia y el secuestro, y buscar la libertad y la paz para todos los colombianos”. Cantos y pitos fueron constantes por casi media hora. Había gente visiblemente emocionada, entre ellos Mauricio Escobar, de unos 30 años. “A todos nos duele lo que está pasando en Colombia y tenemos que unirnos para decir que no queremos que nos hagan daño”, afirmó. Hasta el presentador de TV José Gabriel Ortiz asistió: “Es lo menos que puedo hacer por esta infamia de las Farc. Yo, fundamentalmente, pido a los señores de las Farc que devuelvan los cadáveres”. En el occidente de la ciudad, en la plaza del monumento a los caídos, dentro del Centro Administrativo Nacional (CAN), más de mil personas, la mayoría funcionarios públicos, agitaron pañuelos blancos, banderas, hojas de block y hasta papel higiénico. Mientras parte de la multitud gritaba: “Libertad sin condiciones”, “Libertad sin despeje”, y “Firmeza Presidente, firmeza”, unas 20 personas con claveles blancos coreaban: “¡Acuerdo, acuerdo!”. El sur de Bogotá no fue ajeno a las expresiones de rechazo al secuestro. Antes de las 11, varios buses coordinados por la Alcaldía Local de Bosa salieron rumbo a la Plaza de Bolívar para engrosar la cadena humana convocada por la administración de Garzón. Cerca de allí, frente al Portal Sur de TransMilenio, más de 50 personas enfundadas en camisetas blancas y tomadas de las manos salieron del centro comercial Metrosur hasta la autopista, como espantados por la sirena policial que fue activada para la ocasión desde una patrulla apostada en el parqueadero descubierto. La organizada minicadena estaba compuesta por buena parte del centenar de servidores públicos que trabaja en Metrosur, donde funcionan la Alcaldía de Ciudad Bolívar, la registraduría, la Notaría 56 y la JAL. “Estamos acostumbrados a las manifestaciones. Hace poco marchamos por el desarme”, recordó Gerardo Rodríguez, coordinador del comité local de emergencias. A su lado, Pilar, encargada de las comunicaciones en la administración local, se lamentaba porque no pudo encontrar silbatos para sus compañeros, porque estaban agotados. Según los reportes de la Policía en Bogotá, unos tres millones de personas hicieron ayer algún acto simbólico en contra de todo tipo de actos violentos en el país. Desde el atrio principal de la iglesia de Chaparral (Tolima) comenzó ayer el presidente Álvaro Uribe su marcha contra el secuestro, que terminó casi a las 2 de la tarde en la Catedral Primada de Bogotá. El mandatario, quien inicialmente debía ir a Rioblanco, modificó su itinerario y aterrizó antes de las 7 de la mañana en la tierra de los presidentes Melo, Murillo y Echandía. Desde allí, Uribe pronunció otro encendido discurso en el que tildó de “pusilánimes” a “muchos ricos” que visitaron El Caguán para “rendirles pleitesía” a los líderes de la guerrilla. Se refería al entonces presidente de la Bolsa de Nueva York, Richard Grasso, quien visitó El Caguán en compañía del comisionado de Paz Víctor G. Ricardo y Juan Camilo Restrepo, ministro de Hacienda. Desde Chaparral, Uribe prometió despejar el país pero de terroristas. Faltando cinco minutos para las 12 del día, el Presidente llegó a la Catedral Primada en compañía de su esposa Lina y de sus hijos, vestido con una camiseta blanca en la que se leía “¡Libertad sin condiciones ya!”. A la misa solemne en la Catedral también asistieron el alcalde Luis Eduardo Garzón y su equipo, sin hacer alusión a divisa alguna. Los dos mandatarios se ubicaron a prudente distancia, pero cruzaron abrazos a la hora de desearse paz. ‘‘Éste no es el show de un gobernante, es un tema de ciudadanos que asumen su papel y exigen que se respeten sus derechos". Luis E. Garzón, alcalde de Bogotá. “Queremos que alguien nos diga algo sobre mi hermano Tomás. No tenemos noticias de él desde que las Farc lo secuestraron hace ocho años y medio en Fusagasugá”. Gloria Peña, hermana de secuestrado que protestó en Bogotá. “Vine a protestar porque quiero que los secuestros paren. El día que mataron a los diputados decidí que no me iba a quedar callada porque quiero otro país para mis hijos”. Viviana Maldonado, arquitecta que asistió al CAN con sus hijos. “Vinimos a pedirle al presidente Uribe que haga el acuerdo humanitario y que así como se pronuncia sobre los secuestrados, también se pronuncie sobre los desaparecidos”. Yaneth Bautista, hermana de Nidia Erika Bautista, desaparecida. |




